Historia del Billete Español
Historia de El Euro
Orígenes de la Moneda

La moneda es uno de los inventos más importantes del ser humano, y también uno de los más tardíos (tal cual es entendida como hoy en día, pieza metálica emitida por el gobierno). Se cree que no aparece hasta el siglo VII antes de J. C. Antes de la aparición de la moneda el ser humano comerciaba a base de intercambio de elementos varios, acto que es igual de antiguo que el hombre. La evolución de este sistema de intercambio fue la que dio lugar a la aparición de la moneda.

El primer sistema de intercambio fue el "Trueque", que consistía en intercambiar los productos que le sobraban a uno por otros que necesitaba y le sobraban a otro o un servicio. Este "intercambio" tenía el inconveniente que había que encontrar a alguien que necesitara lo que a una le sobrara y que le sobrara lo que uno necesitaba o quisiera realizarle el servicio. Además tenía otro inconveniente, encontrar la justa medida de los productos a intercambiar. Este sistema de trueque desemboca en la moneda no metálica, que es utilizar un material normalmente deseado por todos (según su gremio, pieles, grano cabezas de ganado...) como patrón para valorar los demás productos y usarlo como referencia para el intercambio.

Con el descubrimiento del metal y su utilización para la fabricación de armas y demás objetos, este adquiere gran importancia y se convierte en el principal elemento y patrón para el intercambio. El fácil manejo de la moneda metálica dio lugar a que cada pueblo acuñara su propio numerario y a la falsificación del ajeno. Estas monedas en principio serían de metales nobles oro, plata y aleaciones con estos y circulaban al peso, según la tasación del metal en el momento.

Las primeras monedas metálicas conocidas se le atribuyen a "Candaulo", rey de Lidia (Asia Menor) hacia el 685 antes de J. C. Desde allí se fue extendiendo por todas las zonas cercanas rápidamente y gracias a los griegos y fenicios a todos los ámbitos del mediterráneo.

Hispania bajo la influencia de Griegos y Cartagineses

En el siglo III antes de Jesucristo, la Península Hispánica aparece ocupada por una multitud de pueblos y culturas diferentes. Todos estos pueblos carecen de moneda pero no de alfabeto, el cual aparece reflejado más adelante en las monedas. Con la llegada de los primero comerciantes a la península llegan las primeras monedas y, según se van mezclando las diferentes cualturas, van empezano a aparecer sus caracteres en ellas.

Acuñaciones de tipo Griego en España:

Las primeras monedas son introducidas en el pueblo ibérico por los Griegos y sus primeras colonias en la península. Es de suponer que trajeran monedas de sus ciudades y las extendieran por todo el Mediterráneo. Los primeros intercambios que los griegos harían con los pueblos indígenas deberían ser por el sistema del trueque, pues ellos desconocían la moneda. Cada colonia griega comerciaría con sus metrópolis con la moneda utilizada normalmente. La colonia de Ampurias (Emporiton) y Rosas (Rodeton) labraron moneda muy pronto, pero en cantidades pequeñas a imitación de las monedas atenienses. Pronto van tomando carácter propio y van introduciendo caracteres y tipología íberas, pero conservando la métrica de su origen. Con la decadencia de Atenas, se empieza a imitar la moneda de Sicilia, que alcanza ahora su mayor esplendor.

Las primeras acuñaciones de Dracmas se realizan con el paso de Aníbal, repitiéndose nuevamente cuando Cneo Escipión desembarca en Ampurias con un poderoso ejército (218 antes de Cristo) y establece allí su cuartel general. La difusión de estas monedas fue enorme, esto dio lugar a numerosas copias de éstas que se conoce con el nombre de "Dracmas de imitación Emporitana". Prácticamente todas las acuñaciones que se realizan son en plata, cuya moneda principal es el Dracma. Se realizan acuñaciones de dracmas y algunos de sus divisores. En cobre se acuña el calco.

Dracma
moneda
1/2 dracma, Hemidracma
1/4 dracma, Trihemióbolo
moneda
1/6 dracma, Óbolo
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Acuñaciones de tipo Fenicio en España:

La gran riqueza metalífera del sur de España hace que sea un lugar muy atractivo para el asentamiento de diferentes pueblos para realizar intercambios comerciales.

Uno de los primeros pueblos que se instaló fuel el Fenicio, fundando rápidamente factorías y las ciudades de Agadir (Cádiz), Ibisim (Ibiza), Sexi (Almuñécar), Abdera (Adra) y Malaca (Málaga). Agadir, fundada hacia el año 1000 a. C., adquiere pronto gran renombre y pujanza, que mantuvo a través de la influencia cartaginesa y después como ciudad federada romana. Prueba de ello es que en sus monedas perdura la leyenda fenicia y no latina. Algo más tarde se funda Ibisim, hacia el 650 a. C., que se mantiene como enclave o pequeña factoría púnica hasta mediados del siglo V-IV a. C. Después de las guerras púnicas pasa también a ser ciudad federada romana. Agadir e Ibisim son las dos únicas cecas que realizan acuñaciones en este periodo con el sistema fenicio.

Los monedas que se acuñan durante este periodo son en plata y cobre. En plata se acuña el Dracma y sus divisores el Trióbolo o Hemidracma (1/2 dracma), Óbolo (1/6 dracma), Hemióbolo (1/12 dracma), Trihemitartemorion (1,5/24 dracma), Tartemorion (1/24 dracma) y Hemitartemorion (1/48 dracma). El peso de estas dracmas es equivalente al que se utiliza en Ampurias y en Rosas. En cobre se realizan acuñaciones con valores de 2 calcos, 1 calco, 1/2 calco, 1/4 calco y 1/8 calco.

Acuñaciones en Plata
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Dracma
Hemidracma
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Óbolo
Hemióbolo
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Acuñaciones en cobre
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2 Calcos
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Calco
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Medio Calco
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Cuarto de Calco
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Acuñaciones de tipo Cartaginés en España:

Como consecuencia de la primera guerra púnica, se acrecienta la dominación comercial y política de los cartagineses del sur de Hispania, que con el tiempo llegan hasta la meseta central. Asentados ya permanentemente en la penínsual cran una nueva capital con el nombre de Cartago Nova y firman un tratado con los romanos estableciendo el límite fronterizo en el Ebro. Empiezan a realizarse acuñaciones de monedas en oro, con el nombre de Estátera. En plata se acuñan siclos, múltiplos y divisores. Y en cobre el Calco y sus divisores.

Acuñaciones en oro
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Acuñaciones en plata
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Acuñaciones en cobre
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Una vez roto el tratado entre romanos y cartagineses comienza la segunda guerra púnica, lo que da lugar a la llegada de los romanos a la península, que se establecen en la zona de Tarragona. Tras 10 años de guerra los romanos hacen caer el imperio cartaginés y con él a la ciudad de Cartago Nova, tomada en el 209 a. C.
Dentro de la zona cartaginesa hay dos ciudades, Arse (Arsgitar-Sagunto) y Saitabi (Saitaietar-Játiba), que acuñan monedas, en plata, durante la segunda guerra púnica con caracteres íberos y con valores de siclo, dracma (1/2 siclo), trióbolo (1/2 dracma) y óbolo (1/6 dracma).

La moneda Romana en la Península

La conquista por los romanos en la península de los territorios ocupados por los cartaginenses y sus aliados fue breve pero cruenta. En el 197 antes de Cristo se fijan los límites de las dos provincias en las que habría de dividirse estos territorios hasta comienzos del imperio; "Hispania Citerior" (formada por Cataluña, valle del Ebro y el litoral mediterráneo hasta Vera) e "Hispania Ulterior" (prácticamente la Andalucía actual).

Acuñaciones de tipo ibérico

Las acuñaciones más antiguas de la península se caracterizan por el As de 27 gramos, todas con epígrafes ibéricos, pues son para que las entiendan los indígenas. Primeramente todas las monedas que se acuñan son de Bronce y como base tienen el as citado anteriormente (y sus divisores, semis, triente, cuadrante, sextante y onza), que con el paso del tiempo cada vez se van acuñando de menor peso. Poco a poco, para contentar a los legionarios romanos de España, se van introduciendo en las monedas los caracteres latinos. Aunque la tipología y, en muchas ocasiones, el alfabeto de las monedas sigue siendo el indígena, la nueva métrica de las monedas es ya romana. Los nuevos valores que se acuñan en plata son el denario y el quinario (1/2 denario). En cobre los nuevos valores que se cuñan son el as y sus divisores, semis (1/2/ as), triente (1/3 de as), cuadrante (1/4 de as), sextante (1/6 de as) y la onza (1/12 de as).

Durante este periodo hay numerosos talleres que acuñan moneda con diferentes tipos, aunque la mayoría con tipos muy similares. Casi toda la moneda que se labra en esta época es en cobre.

Algunos tipos de acuñaciones en plata
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Algunos tipos de acuñaciones en cobre
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Durante el reinado de Octavio (27 a. C. - 14 d. C.) se pone fin a estas labras de tipo ibérico, disminuyendo considerablemnete el número de cecas que labran moneda y pasando a unos tipos muy romanizados.

Este tipo de acuñaciones "ibéricas" se dan en la península mientras en Roma están las acuñaciones de la "República". Perduran hasta casi la entrada del imperio romano, cuando ya se van imponiendo las acuñaciones con tipos, formas y leyendas como las acuñadas en el resto del imperio romano.

Hispania al comienzo del imperio.

En el año 27 antes de Cristo, Caius Iulius Caesar Octavianus recibe el título de Augustus. Para la península, este año es de gran importancia por cuanto el emperador reorganiza su división administrativa. La provincia Hispania Ulterior se divide en Bética y Lusitana, la Citerior se denomina Tarraconense. Durante el reinado de Octavio se promulga la ley Julia, que determina una reforma monetaria muy importante que afecta a todos los metales.

Se comienzan a realizan acuñaciones de transición, consistentes en monedas de estilo ibérico pero donde aparecen leyendas latinas. Dichas acuñaciones dan paso a las acuñaciones ya plenamente romanizadas. Se labran Áureos en oro, Denarios y quinarios en plata. En azofar (latón o cobre amarillo) se labran sestercios y dupondios con pesos de una onza (27 gramos) y media onza, con valor de 4 y 2 ases. En cobre rojo (cobre puro) deberían acuñarse los ases (con peso aproximado de media onza) y sus divisores.

Algunas acuñaciones en oro
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Algunas acuñaciones en plata
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Algunas acuñaciones en cobre
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La gran extensión del Imperio de Octavio obliga a emitir moneda en un gran número de talleres diferentes, tanto en la península como fuera de ella. En la primera época del Imperio comienzan a circular por Hispania, conjuntamente con la moneda provincial acuñada en la península, moneda acuñada en talleres exteriores, hecho que se acentúa conforme va avanzando el Imperio, desapareciendo casi por completo los talleres y las acuñaciones en Hispania.

La moneda imperial Romana

En época de Augusto la moneda era de buena ley y un áureo equivalía a 25 denarios. Muy pronto esta moneda empieza a degenerar terminando en contener el 40% o 50% de plata. Esta lamentable situación monetaria se remienda un poco bajo Caracalla (211-217) que instaura el "Antoniano", o doble denario, equivalente a 5 sestercios. Sólo contenía un 20% de plata resultando 4 veces de peor ley que el denario de Augusto, pero con el doble valor. Con este fraude el emperador obtenía un beneficio de 8 veces el valor de la moneda de Octavio. La degeneración de estas monedas es incontenible, llegando a ser de cobre y bañadas en plata. El antoniano desaparece hacia el año 250.

Acuñaciones realizadas hasta Caracalla (211-217 d. C.)
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Acuñaciones a partir de Caracalla hasta Diocleciano (284-305 d. C.)
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Diocleciano realiza una reforma más importante en el año 293. En bronce instaura la moneda Majorina o follis, con peso entre 9 y 13 gramos. En plata aparece el miliarense, llamado así porque mil piezas equivalían a una libra de oro.

Acuñaciones a partir de Diocleciano hasta Constantino (306-337 d. C.)

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Constantino (306-337 d. C.) realiza la reforma más importante del imperio. Al convertirse al cristianismo da lugar a que los temas de la nueva religión entren en las monedas. El nuevo sistema monetario tiene como unidad el sólido o sueldo de oro y como divisores se cuentan el semis y el tremís o triente, también de oro. En plata se acuña el miliarense, 12 de ellos equivalían a un sueldo de oro. La mitad de miliarense o millares es la silicua, que 8 de ellas correspondían a un tremís de oro. También se acuñan como divisores medias y terceras partes de silicua. En bronce se labran follis, 12 de los cuales equivalían a una silicua.
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Constantino establece en la vieja colonia griega de Bizancio la nueva capital, Constantinópolis en el año 330 d. C., justificando la preponderancia que vuelve a tener oriente. Teodosio (346-395 d. C.) divide el impero entre sus dos hijos, Arcadio y Honorio, creando así el imperio romano de oriente y el de occidente. En este periodo aparece el nummus, moneda menuda de cobre.

La moneda Bizantina

El imperio Bizantino continúa con el sistema y acuñaciones como las de Teodosio, que ya se consideran propiamente bizantina, siendo la moneda base el sueldo de oro y acuñándose divisores de plata y bronce. Este tipo de moneda circula por Hispania hasta la llegada de los pueblos bárbaros, que en sus primeros tiempos continúan con ella e incluso la imitan.

Algunos tipos de acuñaciones en oro
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Algunos tipos de acuñaciones en plata
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Algunos tipos de acuñaciones en cobre
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La moneda de los pueblos Bárbaros

Antes de la división del Imperio Romano por Teodosio, la moneda de oro romana (El sueldo o sólido) tiene tanto prestigio en el mundo civilizado hasta entonces, que es la única aceptada a la libre circulación por todos los pueblos que tienen trato con los romanos. Debido a este prestigio, los pueblos "Bárbaros" utilizan este numerario romano como si fuera el suyo propio y procuran copiarlo en todo mientras sea posible. Con la decadencia del imperio romano de occidente, es el imperio romano de oriente (el imperio bizantino) el que hereda el prestigio de la moneda romana de oro. En estas circunstancias llega a tal extremo la imitación de la moneda de oro romana por los pueblos bárbaros, que se labran monedas con nombres de emperadores bizantinos, tanto vivos como ya muertos, en lugar de su propio nombre. Sólo mucho tiempo después se atreverán a labrar moneda con su propio nombre.

El numerario de estos pueblos consta de monedas de oro, plata y bronce. Utilizan el abundante numerario imperial romano con lo cual practicamente sólo acuñan en oro, que era la moneda que más escaseaba. Todas las piezas acuñadas por ellos son réplicas de las imperiales, pero con pesos reducidos. La moneda que acuñan es el tremis o triente, que es un tercio de la moneda de oro romana.

Tremis de imitación
Tremis de imitación, a nombre de Valentiniano
Tremis de imitación
Monedas Visigodas antes de Leovigildo.

El numerario de este pueblo es casi exclusivamente de oro, sueldos y tremises pero, como en momentos de escasez, se labran piezas en plata con baños de oro o con mezcla de oro y plata con proporción bajísima de oro, dando lugar a piezas que son completamente blancas en la actualidad. También se labran en ocasiones pequeños, casi minúsculos, bronces, los nummus. Todas las piezas acuñadas durante este periodo son imitaciones de los sueldos bizantinos, en muchas ocasiones copiando incluso las marcas del taller que las labra, aunque con letras traspuestas, lo que las delata.

Triente, a nombre de Justino II
Monedas a partir de Leovigildo (572-786).

Entre los años 575-578 el pueblo visigodo inicia las emisiones monetarias con plena soberanía, apareciendo el nombre del monarca reinante y la ceca de acuñación, suprimiéndose ya todos los datos del imperio bizantino. No se conocen las causas que producen este cambio tan radical.

Durante el reinado de Leovigildo se suceden tres tipos de trientes; El primero es con busto a derecha en anverso y victoria a derecha en reverso, como continuación de las acuñaciones de reinados anteriores. El segundo tipo se inicia entre 580 y 584, con busto a derecha en anverso y cruz sobre gradas en reverso. El tercer tipo se inicia cuando Leovigildo lleva a efecto la sumisión de Sevilla y su hijo Hermenegildo (584), consta de busto de frente repetido en ambas caras.

Desde el año 584 hasta el reinado de Chindasvinto (642-653), éste último tipo se generaliza por todo el ámbito del país (con algunas variaciones en los bustos según la época), desapareciendo en época de Recesvinto (653-672).

Además del tipo tercero de estas monedas, hay otros tipos de acuñaciones paralelas con tipos distintos y de mayor escasez.

 

Con Chindasvinto (642-653) aparecen tres tipos nuevos, motivados por compartir parte de su reinado con su hijo Recesvinto. El primero de ellos consistente en bustos enfrentados en el anverso y cruz sobre gradas en el reverso. El segundo tipo, busto a derecha en anverso y monograma de ceca en reverso y el tercero, busto a izquierda y monograma de ceca en reverso.

Tipo general
Cuarto tipo
sexto tipo

Cuando Recesvinto asume en solitario el poder del reino (653-672), desaparecen las acuñaciones de monedas de busto de frente en ambas caras y emite dos tipos nuevos. Uno con busto a derecha en anverso y cruz equilátera en reverso y el otro con busto a derecha en el anverso y cruz sobre gradas en el reverso.

séptimo tipo

Ervigio (680-687) utiliza para sus monedas tipos ya existentes y, además, añade otro tipo consistente en busto a de frente en anverso y cruz sobre gradas en reverso.

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Tipos anteriores

Égica (687-702), al igual que Ervigio, mantiene algunas acuñaciones anteriores, pero también añade un nuevo tipo, cruz sobre triángulo en anverso y cruz sobre gradas en reverso. En el año 700 Égica manda que nombren a Witiza rey conjunto con el, esto da lugar a la aparición de un nuevo tipo, consistente en bustos enfrentados en anverso y monograma de ceca en reverso, que repite de manera ilusoria e infantil las parejas de bustos de las monedas imperiales.

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Tipos anteriores
décimo tipo

Ya no se realizan acuñaciones de nuevos tipos de aqui hasta el final del dominio de los Visigodos.

La moneda Hispano-musulmana

La llegada de los musulmanes a la península cierra por completo la segunda fase monetaria de España (La primera fase la Greco-Cartaginesa de la Dracma y la segunda la Romana, del Denario de plata y el Sueldo de oro) y la introduce en el tercer sistema, el musulmán, con sus Dinares de oro, Dírhem de plata, y el Felús de bronce o cobre.

Las batallas de Guadalete y del valle de la Janda (en el año 711), suponen la derrota definitiva de Don Rodrigo a manos de Tarik, que rápidamente se apodera de Écija, Córdoba y Toledo, la capital, donde Muza en el año 713 proclama monarca al Califa de Damasco.

En el aspecto numismático la invasión musulmana supone el fin del numerario romano y visigodo, en cuanto se refiere a sus monedas como patrones de unidades monetarias. España comienza ahora unas acuñaciones totalmente diferentes a las anteriores, pero ello no implica la desaparición absoluta del circulante anterior, pues los cobre se siguen utilizando con unas equivalencias y el oro y la plata se cambian al peso como ha ocurrido otras veces. En líneas generales el numerario árabe se distingue por carecer de figuras humanas, pues lo prohíbe el Corán. En consecuencia las caras de las monedas se cubren totalmente de leyendas elusivas a Mahoma y al monarca reinante, sin olvidar a otros personajes importantes, fechas y cecas.

Las primeras monedas Hispano-musulmanas tienen como particularidad ser de cospeles reducidísimos, de 10 a 12 mm de diámetro, muy gruesas y admitiendo motivos, justamente todo lo contrario de las características de la moneda árabe en su periodo de apogeo. Estas primeras monedas son principalmente dinares de oro, con pesos equivalentes a los sueldos bizantinos, y también diferentes fracciones de dinares, medios y terceras partes. Las primeras monedas se podrían dividir en dos grupos, la serie latina, con leyendas en latín, y la serie bilingüe, con leyendas en árabe y parte de latín. Las primeras emisiones de Feluses, la moneda árabe de cobre que es una derivación del follis bizantino, contiene figuras y leyendas en latín.

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Emirato dependiente de Damasco (92 H-138 H / 711-755)

Las acuñaciones propiamente islámicas comienzan en el año 102 de la hégira (720 de nuestra era) y se caracterizan por carecer del nombre del califa, pero contemplándose el año de emisión. Se labran desde entonces piezas de oro, plata y cobre ya con leyendas islámicas. La primera emisión de monedas de oro de este periodo finaliza inexplicablemente en el año 106 H (724).

El Dírhem, nombre que deriva de la dracma a través de las emisiones persas Sasánidas, es de plata con las excepciones de periodos turbulentos o decadentes. Su peso oscila entre 2,58 y 2,96 gramos normalmente, y su valor viene a ser la décima parte del Dinar. En este periodo sus emisiones llegan hasta el año 131 H (749), año también en que se destrona a los omeyas de oriente.

Estas monedas siempre reflejan en el anverso una profesión de fe y una misión profética en el reverso.

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Emirato independiente de Damasco (138 H-316 H / 755-929)

Una revolución permite entronar en el califato de oriente a la familia Abasida, descendientes del tío del profeta. A causa de este motivo todos los descendientes de la familia Omeya fueron perseguidos y asesinados. Sólo Abderramán ben Moawia, nieto de Hixem, logró escapar y llegar a la península ibérica, donde se instala y forma un reino independiente al de Damasco en el año 138 de la Hégira (755) y se da a si mismo el título de Emir.

Durante todo este periodo no se acuñaron monedas de oro, pues a pesar de su independencia en lo político, todos los emires reconocieron siempre como califa o jefe supremo de su religión, al de oriente. Con lo cual no se acuñaron monedas de oro que estaban reservadas exclusivamente para el Califa. El oro que circularía por la península sería el acuñado anteriormente más el acuñado en oriente.

Las monedas de plata acuñadas, dírhems, se diferencian principalmente del periodo anterior por las fechas. Su equivalencia con el dinar se mantiene aunque el valor de este último aumenta en ocasiones hasta 20 dírhems.

Sin embargo los feluses atribuidos a este periodo son totalmente distintos a los anteriores, están bien grabados, son más delgados y de mayor diámetro. Suelen carecer de fecha y ceca.

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Califato de Córdoba (316 H-422 H / 929-1031)

En un momento en que el califato de oriente se encuentra en decadencia debido a las disgregaciones territoriales y los fatimidas, que tienen la osadía de erigirse como Califas, Abderramán III ben Mohamed hace lo mismo en la península y se proclama Califa, creando así el Califato de Córdoba.

Caracteriza a este periodo la acuñación de moneda en los tres metales.

Sus dinares de oro son unas de las monedas más apreciadas en el concierto europeo de la época. A la ceca de Córdoba se la sigue llamando, como en tiempos anteriores, Al- Ándalus, pero destaca la fundación de la ceca Madinat-Al-Zahra en el 336 H, que acuña durante 29 años mientras el taller cordobés se cierra. Hacia el año 365 H cambian las tornas y es el taller cordobés el que acuña. En este periodo el dinar vuelve a la equivalencia de 10 dírhems. Todas las piezas de oro y plata contienen el nombre del califa, precedido del título de imán, seguido del de amir almuminin y del sobrenombre que adopta cada uno.

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Reyes de Taifas (403 H-508 H / 1012-1115)

La muerte de Almanzor en 1002 señala el comienzo de la rápida caída del califato de Córdoba. Se producen multitud de guerras y se instauran y desaparecen numerosos reinos, los cuales reciben el nombre de Taifas. En este periodo la ciudad de Toledo, constituida como un reino taifa, cae en manos de Alfonso VI en el año 1085.

La moneda de esta época es continuación de la de la época califal y según la riqueza y podería de cada reino las monedas son de mejor o peor ley. Aunque en algunas ciudades se acuñan preciosos dinares, como en Sevilla, el oro escasea y abundan divisores de baja ley. Los dírhems son más numerosos, pero con apenas un 20% de plata, degenerando hasta ser de puro cobre, lo cual explica la ausencia de feluses. Con toda esta disgregación el número de cecas aumento enormemente.

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Dominación Almorávide (479 H-540 H / 1086-1145)

Cuando los Abbasidas expulsaron del trono a los Omeyas, la mayor parte del Norte de África se disgrega en múltiples reinos. En el último tercio del siglo XI aparece el imperio Almorávide, que procedían del Sahara y se consideraban restauradores de la ortodoxia islámica y reconocedores del califa de oriente. Su venida a la península fue motivada por el terror que sentían los árabes residentes en España al conquistar Alfonso VI Toledo y que piden ayuda a estos. Después de ocupar Sevilla y Badajoz, sostienen y ganan la batalla de Sagrajas (1086) contra Alfonso VI. Ésta victoria induce a los reyes taifas a reconocer a Yusuf, el gobernante de los almorávides, como amir y a negar desde ese momento los tributos que pagaban a Alfonso VI, normalmente en moneda de oro. Yusuf vino tres veces a la península, en su última visita fue reconocido como señor por todas las taifas menos la de Zaragoza, reino que conquistó temporalmente su hijo Ali (1106-1143), pero ya no pudo recuperar Toledo.

De manera semejante a lo califal, los almorávides incluyen su nombre en las monedas precedido de algún título, y con frecuencia se incluye el nombre del príncipe heredero.

En oro labran dinares de 3,88 gramos aproximadamente, que los cristianos denominan "Morabetinos", que con el tiempo llegaron a ser su unidad monetaria.

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En plata labran dírhems de 2 gramos aproximadamente, pero que son escasísimas y rara vez se ven. También labran diferentes divisores de dírhem, con pesos muy reducidos, denominados "Quiraltes". Los hay de 1 gramo, medio, cuarto, octavo y dieciseisavo.

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Con la relajación del poder almorávide, se vuelve a desmembrar el reino en comarcas, algo similar a las taifas.

El dominio Almohade (540 H-626 H / 1145-1229).

Un nuevo pueblo, perteneciente a la tribu de Mazmuda, da fin en el norte de África al impero almorávide. A este pueblo se lo conoce con el nombre de Almohade. Se apoderan de Orán y Marruecos, pasan a la península y allí se le rinden la mayor parte de las taifas almorávides. Abuyacub Yusuf conquista la taifa de Murcia, pero su sucesor Abu Abdala Mohamed en Nasir es severamente derrotado en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) por la coalición de los Reyes cristianos, que desde este momento recuperan la hegemonía política y militar de la península.

En el aspecto económico y monetario el sistema almohade resulta trascendental para la moneda de castilla.

En oro labran una pieza de 2,32 gramos y su múltiplo, "Dobla", de 4,60 gramos, que es la pieza más abundante. Éste valor es imitada en castilla desde el reinado de Fernando III y llegando hasta la reforma que realizan los Reyes Católicos en 1497.

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En plata se labran dírhems de 1,50 gramos, medios dírhem y un cuarto de dírhem.

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Estas monedas son las más fáciles de identificar, las de plata son cuadradas y las de oro presentas un cuadrado dentro de un círculo exterior. Por el contrario se dificulta la lectura al cambiar los caracteres cúficos por los nesjiers, que tienden a la cursiva. Pocas veces se añade la ceca y la fecha en ellas. La mayoría de las de plata son anónimas.

Las Taifas almohades, Reino de Granada (626 H-897 H / 1229-1492)

El primer reino que alcanza importancia en este periodo es el de Murcia, creado por un descendiente del de Zaragoza. Sus monedas son de oro y plata del estilo a las almohades, pero redondas y a veces incluyen la ceca y la fecha. Las de plata carecen de leyenda marginal. En 1269 Murcia cae en poder de los cristianos, con lo cual es el reino de Granada el que hereda la importancia del de Murcia y en el que los árabes instalan su capital. La moneda de este periodo se extiende desde la primera mitad del siglo XIII hasta finales del siglo XV, cuando son expulsados definitivamente por los Reyes Católicos en 1492. Las doblas y los dírhems carecen de fecha, pero la moneda de cobre si la tiene. Las monedas de plata carecen del nombre del monarca y las de cobre sólo contienen la ceca y la fecha.

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La moneda Catalana, Aragonesa y Navarra hasta los Reyes Católicos
La moneda aragonesa y Navarra

La rápida conquista de los musulmanes debió ser una de las causas de que la población hispano-romana continuase en sus hogares después de la caída del reino visigodo. En la frontera superior, situada en el río Ebro, los árabes organizaron tres provincias: Albaquenex, con pamplona; Es seistum, en el río segre; y Arlith, que incluía Zaragoza y Huesca (Saracusta y Weschka).

Probablemente a mediados del siglo VIII existen en el pirineo algunos grupos rebeldes, protegidos más o menos eficazmente por las huestes carolingias. Lo escabroso del país permitió a este grupo mayor libertad de movimientos que en la zona catalana y consecuencia de ello fue erigirse en monarcas, con toda seguridad sin consentimiento carolingio ni asturiano. Foco gemelo, pero más pequeño es el de Aragón, limitado por su origen al valle alto del río de este nombre.

A la caída del califato a principio del siglo XI, en esta frontera se constituyen diversos reinos, predominando el fundado por Abu Ayu Ayub Suleimanben Hud, el cual labró moneda en Zaragoza, Lérida, Calatayud y Tudela, lo que explica que en algunos casos estas piezas continuaran labrándose posteriormente bajo reinos cristianos.

Con Sancho III el Mayor (1000-1035) adquiere Navarra su mayor extensión territorial y dicho monarca se convierte en el más poderoso de la península, aunque reconoce la hegemonía del rey leonés por ser heredero directo de los monarcas visigodos. Sancho III dispuso que a su muerte se dividiera el reino entre sus cuatro hijos.

Primeras monedas navarras

Orientados estos reinos hacia Francia, tanto en lo político como en lo religioso (principalmente por el camino de Santiago), es natural que sus primeras monedas siguieran la tónica de los pirineos, como Cataluña. Se acuñan dineros y óbolos en vellón, que se cuentan en sueldos y libras.

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Primeras monedas Aragonesas

La primera cita monetaria conocida es del año 1068, correspondiendo al reinado de Sancho Ramírez (1063-1094). Durante su reinado murió Sancho IV Garcés (rey de Navarra 1054-1076) y los navarros decidieron unirse al reino de Aragón, conjunción que se mantuvo hasta el año 1134. Este hecho dio lugar a la venida de Alfonso VI de Castilla, quien por su mayor categoría (rey de León) hizo una división del reino del difunto. Alfonso se queda con una parte, cede otra a Sancho Ramírez y con el núcleo principal fundó el condado de Navarra, que pasa a manos del rey aragonés en calidad de feudo del rey castellano.

Contra lo que se pudiera suponer, las emisiones monetarias de Sancho Ramírez son muy abundantes.

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El reino de Aragón hasta la muerte de Alfonso I

Pedro I (1094-1104) gobierna conjuntamente Aragón y Navarra. Venció en Alcoraz a Almostain billah Abu Giafar, de Zaragoza, y toma Huesca en 1096. De Pedro I se conocen monedas con tipos equivalentes a los de su antecesor, salidas de los talleres de Jaca, Pamplona y Monzón.

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Alfonso I (1104-1134), el batallador, casó en 1108 con Doña Urraca, uniendo por algún tiempo Castilla y Aragón. Debido a este matrimonio en algunas ocasiones recibe el título de emperador. Obtuvo importantes victorias en la reconquista de Barbastro, Zaragoza, Tudela y Calatayud (años 1110, 1118, 1119, 1120 respectivamente). Sus talleres repiten modelos de monedas anteriores, pero con su nombre.

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Alfonso I había dispuesto que a su muerte se dividiera el reino, recibiendo Aragón y Navarra las órdenes religiosas del Temple y de San Juan de Jerusalén, pero su hermano Ramiro II, el monje, se alzó y se quedó con Aragón. Estos reinos vuelven a unirse en tiempos de Juan II de Aragón. Entre tanto, Alfonso VII de Castilla penetra en el valle del Ebro y se apodera de Nájera y de Zaragoza. Alfonso VII dio primero el reino de Zaragoza a García IV, el restaurador, rey de Navarra (entre los años 1135-1136), y más tarde a Ramiro II, quien nombró príncipe de Aragón y Zaragoza al conde Ramón Berenguer IV, de Barcelona, quien un año después fue reconocido por el emperador Alfonso VII como poseedor de estos territorios. Tales acontecimientos dan lugar a diversas emisiones monetarias, unas conocidas por documentos y otras por piezas físicas.

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Heredero de Ramiro II fue Ramón Berenguer IV (1131-1161), conde de Barcelona y príncipe de Zaragoza. La conquista de Tortosa, Lérida y Fraga, extiende considerablemente el área de circulación de la moneda jaquesa, que es cuaternal, como la barcelonesa coetánea.

Alfonso II (1161-1196), hijo de Ramón Berenguer y de doña Petronila, es el primer rey de Aragón y Cataluña, y continúa las emisiones cuaternales de su padre (maravedí = 7 sueldos = 84 dineros, en el año 1171).

Pedro II (1196-1213) quiso ser coronado por Inocencio III y a tal efecto tuvo que infeudar el reino. A su regreso, en 1205, instaura el impuesto del maravedí, que se le debía abonar cada séptimo en caso de que no labrase numerario. Durante éste reinado debieron funcionar varios talleres, pues en un documento se lee que concede al obispo de Huesca la décima del beneficio que se obtuviese labrando moneda. En 1203 se evalúa en Lérida una Mazmudina (media dobla) en cinco sueldos y cinco dineros. Mazmudina de 2,34 gr de oro = 23,40 gr de plata, contenidos en 65 piezas. En 1212 concedió a la orden del Temple la custodia de los cuños de lo moneda jaquesa.

El comienzo del reinado de Jaime I (1213-1276) se caracteriza por una malísima emisión de dineros en 1215 que fueron anulados en 1218. En 1234emite, por vez primera en la corona de Aragón, dineros ternales (un cuarto de fino), cuatro de los cuales contenían la plata de tres de los viejos. En 1254 se realizan en Lérida una emisión de miajas (óbolos), para sufragar los gastos de la guerra contra Alfonso X de castilla, y en 1259 nueva emisión de dineros en Lérida y Zaragoza como subsidio para una proyectada cruzada en Tierra Santa.

Bajo Alfonso III (1285-1291), en Tortosa se sustituye la moneda jaquesa por la de Barcelona y en el reinado de Jaime II (1291-1327) se promulga el fuero para acuñar más dineros, pues no se labraban desde Jaime I. Las piezas acuñadas son similares a las de Jaime I, pero con ligeras diferencias. En 1310, al regreso de su victoriosa campaña en Almería, circuló momentáneamente por Valencia el dinero jaqués, a razón de 12 dineros de éstos por 18 de valencia.

Pedro IV (1335-1387) el ceremonioso, instaura el florín como moneda de oro. Desde el principio se arroga el derecho de su acuñación, por encima de las cortes de Barcelona, Valencia o Zaragoza. Pedro IV mandó secretamente hacer gran multitud de moneda falsa, sobre todo de moneda castellana.

Juan II (1458-1479) casó de primeras nupcias con Blanca de Navarra, incorporando este reino, que se volverá a separar a la muerte del monarca. Después de la guerra mantenida con Cataluña por el desheredamiento de su primogénito Carlos, príncipe de Viana, en beneficio de Fernando, labra en Zaragoza reales de plata de 3,20 gramos (en 1475). A partir de 1477 se empiezan a acuñar ducados en oro.

Fernando II el católico (1479-1516) casa en 1469 con Isabel de Castilla y en 1479 hereda el reino de Aragón a la muerte de su padre. Se labran reales, medios reales o sueldos con talla de 16 piezas en onza y peso de 1,68 gramos. Así mismo también mando realizar acuñaciones de medios sueldos o cuartos de real con doble talla y peso de 0,84 gramos, también denominados seisenos por vales 6 dineros de vellón (real = 2 sueldos = 24 dineros).

El dinero navarro después de García IV.

Durante el reinado de Sancho VI Garcés (1150-1194) continúan circulando las monedas anteriores. Durante el reinado de Sancho VII Sánchez el Fuerte (1194-1234) aparece la expresión de "sanchete" refiriéndose a los dineros de vellón labrados por los reyes Sanchos.

A Sancho VII le sucede Teobaldo I (1234-1253), iniciándose así la casa Champagne, cuyos dineros muestran una cruz y un castillete sobre media luna, imitando algunos dineros Navarros de Alfonso I. Algunas de estas piezas son atribuidas a Teobaldo II (1253-1270).

Con Carlos II el Malo (1349-1387) se entroniza la casa de "Evreux". Este hecho supone en Navarra un avance considerable en el aspecto monetario y financiero-administrativo, mediante la creación de la "Cámara de Comptos". Frente a los decadentes dineros sanchetes, y piezas de oro hispánicas, que ahora empiezan a extinguirse, aparece con mucha fuerza el numerario de oro, plata y vellón francés, los florines de Florencia y las múltiples imitaciones que el rey encarga a los talleres locales. Este alud de monedas implica que las equivalencias monetarias tengan una duración mínima.

El viejo dinero sanchete es sustituido por el dinero tornés negro y 13 de aquellos equivalían a un tornés de plata. Hacia 1355 la moneda menuda está representada por el dinero carlín, con cruz en un lado y el típico motivo tornés en el otro. Eran de 25 sueldos en marco con ley ínfima.

En oro se cuentan escudos con el rey sentado de frente y cruz floreada, reales de oro con el rey de pie y florines de 3,50 gr.

En plata se acuña el gros con talla de 72 piezas en marco y ley de 8 dineros. Su valor era de dos sueldos.

En 1377 se señala una acuñación de coronas de plata y de coronas de oro, a imitación de las francesas. Las primeras con un peso de 1,82 gramos y valor de un sueldo y las segundas de 23 quilates y 3,50 gramos de peso (imitando a los florines). En los años sucesivos la ley de estas monedas disminuye mucho.

La moneda en Cataluña

A excepción del núcleo asturiano, los restantes focos de independencia frente a los árabes se sitúan principalmente en el Pirineo, pero carecen de importancia hasta que las incursiones de los imperiales carolingios dan lugar a la creación de la "Marca Hispánica", provincia fronteriza del Imperio Transpirenaico (como otras muchas) y gobernada por un marqués. Durante el reinado de Carlomagno esta "marca" reúne los condados de Pallars, Ribagorza, Ausona, Gerona, Barcelona y Ampurias. En tiempos de Luis el Piadoso se agregan Urgel y Cerdeña. El condado de Barcelona fue el que adquirió rápidamente más importancia.

Durante el tiempo que los condados catalanes forman parte del imperio carolingio, la moneda que circula es el dinero de plata labrado según el sistema metrológico instaurado por Carlomagno. El oro pre-carolingio sufría numerosas fluctuaciones, con lo cual lleva a su descrédito y en consecuencia se crea un numerario sobre la base de plata. La unidad de esta nueva moneda es el dinero, 12 de ellos hacen un sueldo y 25 de estos hacen una libra romana de 327 gramos. En el 755 se reduce a 22 sueldos los que componen una libra y los dineros se quedan con un peso aproximado de 1,28 gramos.

La gran novedad que introduce Carlomagno es implantar un sistema sobre la libra de 374 gramos dividida en 20 sueldos de 12 dineros cada uno con un peso de entre 1,55 y 1,60 gramos. Las monedas efectivas eran el Dinero y el Óbolo (mitad del dinero), ambas de plata fina. Su ley de fineza es la máxima que se podía lograr en esta época, 958 milésimas. Este sistema se instaura por todo su imperio perdurando de manera extraordinaria en los países europeos.

En la Marca Hispánica acuñan dineros de plata con ley y tipos carolingios las cecas de Barcinona, Inpurias, Rodda, y Gerunda. Suelen ser bastante raros y consisten en tres línesa en una cara y cruz equilátera con leyenda al rededor en la otra.

Estos dinero de plata carolingios debieron irse sustituyendo paulatinamente por otros locales a partir del momento que el condado de Barcelona obtiene la independencia y simultánemanete empieza la degeneración del numerario hasta obtener monedas de sólo un tercio de plata con Ramón Berenguer IV (1151-1162) y años más tardes desciende aún más.

Ramón Berenguer I (1035-1076).

Ramon Berenguer III (1096-1131).

Ramón Berenguer IV (1131-1162).

Ramón Berenguer IV casó con Petronila, hija de Ramiro II, dando lugar a la unión definitiva del condado de Barcelona con el reino de Aragón. Durante este reinado se introduce el Marco como patrón para la talla de las monedas.

Alfonso II (1162-1196), hijo de Ramón Berenguer IV y Petronila, es el primer rey de Aragón-Cataluña, pues su padre siempre se tituló príncipe de Aragón. Entre 1174 y 1177 labra moneda nueva continuando la misma ley que las emisiones anteriores, pero parece ser que reduce un poco el peso. La talla debía ser de 18 sueldos de 12 dineros, quedando piezas de 1,08 gramos aproximadamente, 0,36 gr de ellos en plata.

Pedro II (1196-1213) labra dineros y óbolos.

Jaime I (1213-1276). Durante su reinado se llega al máximo descenso del vellón en esta época, llegando a ser solamente de 2 dineros de ley. Alegando falsificaciones extrañas, en 1256, este monarca sustituya dicha moneda por otra algo mejor, que es la ternal (3 dineros de ley) con un cuarto de plata. La moneda resultante es equivalente a la que circulaba por Aragón desde el año 1234 y en Valencia a partir de 1247. La talla seguía siendo la misma, 18 sueldos de 12 dineros cada uno con un peso de 1,08 gramos, pero esta vez sólo 0,27 de ellos eran de plata.

El feudalismo, nacido al abrigo del imperio carolingio, es una de las características sociales y políticas de la Edad Media en Europa y tiene un acusado reflejo en la Cataluña condal.. En las monedas conocidas cabe distinguir tres grupos en función a la potestad emisora: Condales, episcopales y municipales. En realidad las segundas es muy posible que no se labrasen por cuenta de las autoridades religiosas, pareciendo más bien que se tratase de concesiones temporales de los condes o reyes.

Se sabe que hasta el siglo XVI emitieron moneda en diferentes ocasiones los condados de Ampurias, Besalú, Rosellón, Urgel y Provenza, además de los obispados de Vich y Gerona y diversas localidades.

Condado de Ampurias:

Las piezas que se conocen de este condado son en vellón de entre el siglo X y el XIII. Se acuñan dineros y óbolos.

Condado de Besalú:

Las monedas que se conocen son de pata, lo que atestigua su antigüedad. Se conocen dineros y óbolos.

Condado de Rosellón:

Al igual que el condado de AMpurias, sus monedas sonde vellón acuñandose direros y óbolos de diferentes tipos y condes.

En diversos momentos de la Edad Media, Rosellón fue la sede de numerosas labras destinadas a correr por Cataluña y el reino Aragón. A parte de ellas también se labró como acuáción local croats equivalentes a los de Barcelona conun cuadrante del esterlín ocupado por PP, marca de la ceca de Perpiñán. También bajo el reinado de Fernando II se acuñan croats y medios croats con tipos como el anterior pero esta vez sólo con un P, colocada en el centro de la cruz. En vellón se labran dineros y óbolos con PP en el anverso. También se acuñan ducados.

Condado de Urgel:

Una de las piezas más antiguas que se conoce de este condado es un dinero de Armengol VIII (1183-1208). Se labran monedas den vellón de óbolos y, principalmente, dineros.

Condado de Provenza:

Durante el reinado de Alfonso II de Aragón, que fué conde de Provenza entre 1167 y 1196, se acuñan dineros en vellón.

Obispado de Vich:

Se sabe que en el 911 el conde de Ausona, Wifredo Borrell, cedió al obispado el tercio de la moneda labrada en Vich. Se acuñan dineros y óbolos en plata y en vellón.

Obispado de Gerona:

En el año 934 el conde Sunyer otorgó a Santa María, iglesia catedral de Gerona, el tercio del beneficio de la moneda. Se realizan acuñaciones de dinero y óbolos, tento en plata como en vellón.

Otras acuñaciones locales:

Aqui se agrupan monedas labradas con motivos muy diversos, anteriores a Carlos I de España.

Desde el siglo XIV, Lérida acuña puguesas y medias puguesas en cobre con gran variedad de cuños. Equivalian a la cuarta parte de un dinero ternal barcelonés o jaqués.

En tiempos de Martín y Juan II, Cervera acuñó unos dineros de vellón con busto coronado y rombo barrado.

En el siglo XV Sort acuña grandes piezas de latón, Tortosa acuña piezas con torre en cobre y Vich con letras VIC.

Primeras imitaciones del oro musulmán.Primeras imitaciones del oro musulmán.

La moneda Valenciana y de Mallorca hasta los Reyes Católicos
Reino de Valencia

La conquista de Valencia por Jaime I, en 1238, abre a catalanes y aragoneses una oportunidad de extender sus influencias culturales, mercantiles y políticas. Jaime I no quiso que se unieran monetariamente y dispuso que cada reino poseyera su propia moneda, de este modo el monarca obtenía el máximo beneficio monetario. En contrapartida, se dificultan en gran medida las transacciones mercantiles, teniendo que acudir los mercaderes continuamente a las mesas de cambio para sustituir un numerario por otro.

La primera moneda propia del reino de Valencia se acuña en 1247. Hasta esta fecha el numerario que circula son las viejas unidades árabes más alguna moneda extranjera que entra por el comercio exterior y por último la moneda de los nuevos conquistadores, consistente en dineros de Aragón y Barcelona.

En 1247 decide Don Jaime labrar moneda para los reinos de Valencia y Mallorca, consistiendo en dineros ternales, un cuarto de plata fina, equivalentes a los que ya corrían por el reino de Aragón. Su talla fue de 18 sueldos en marco y de 20 para los óbolos y miajas. Se les denomina reales de Valencia y debían circular como especie única para cristianos, judíos y mahometanos.

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Dinero

Desde la instauración de esta moneda el maravedí alfonsí se cotizó en 6 sueldos, 72 unidades, y la mazmudina jucifa en 4 sueldos. Asimismo, para valorizar los nuevos dineros se tasaron a mayor precio del que les correspondía en relación con los otros dineros de la corona. Jaime I ordenó que en adelante no se alterara su "ley, peso, figura, nombre, leyenda, valor, signo y tamaño". Más adelante se realiza otra emisión consistente en dineros y óbolos.

Durante el reinado de Jaime II (1291-1327) se realiza en alicante una acuñación de dineros destinada a circular por Murcia en el año 1296, con cabeza coronada a izquierda y en el reverso corona cerrada.

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Cuando el monarca regresa de su expedición a Almería, solicita a la ciudad de Valencia que por ella y durante unos días circulasen moneda jaquesa con la que poder pagar a sus tropas. La equivalencia que hay ahora de estas monedas es de 12 jaquesas por 18 dineros valencianos. Desde 1310 comienza a ser frecuente en valencia la contabilidad en "dihuitins", dieciochenos, que es la equivalencia citada. Más adelante la primera moneda de plata valenciana que aparece, se la denomina dihuité, por equivaler nominalmente a 18 dineros locales.

Durante el reinado de Pedro IV comienza en Valencia, en el año 1369, la acuñación de moneda de oro con el nombre de "Florín". En este momento la moneda es de 18 quilates y talla de 68 piezas en marco, empleándose oro procedente de monedas forasteras. Se realizan acuñaciones de Florines y medios florines, tasándose la unidad en 11 sueldo, lo que es lo mismo, 132 dineros.

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Florín
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Medio florín

Bajo el reinado de Juan I (1387-1396) se crea, en 1393, la moneda de plata, denominándose desde el principio "real de plata de Valencia", equivalente a 18 dineros, como ya hemos visto. Los motivos de esta moneda son busto de frente en anverso y escudo de Aragón rodeado de semicírculos en reverso. Su ley es de 11 dineros y 6 granos, dos más que en los reales de castilla y 6 menos que los de Barcelona.

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En 1407, reinando Martín I (1396-1410), se ordenó que los reales de plata fuesen de 70 piezas en marco, con el fin de igualarlos a los catalanes. También se disponía a bajar la ley a 11 dineros y 2 granos.

En el reinado de Alfonso V (1416-1458), el real sufre un aumento en la talla, que pasa a ser de 72 en marco y en 1450 el florín sube a 13 sueldos. También durante el reinado comienzan a fabricarse monedas de medio real y se labran nuevamente menudos, moneda que no se acuñaba desde Jaime I. Los dineros se labran en talla de 24 sueldos en marco, sirven de precedente para una acuñación en Perpiñán en 1427, que el rey cuidó que fuera diferente a la barcelonesa para evitar reclamaciones de la ciudad condal.

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En 1426 aparece el "real de oro" en competencia con el florín. Dicha moneda se caracteriza por tener los motivos típicos de Valencia por un lado y por el otro el escudo barrado.

En 1477 Juan II (1458-1479) manda a la ceca de Valencia, por petición de su hijo Fernando, que labre ducados del peso, ley y liga como los de Zaragoza. Estos ducados contienen busto de frente por un lado y en el otro escudo barrado coronado.

Durante el reinado de Fernando II (1479-1516), quien casó con Isabel de castilla y a los que se les llamó "Reyes Católicos", se realizan, después de 1480, acuñaciones de reales de plata con busto coronado de frente y escudo de la ciudad. Los ducados que se acuñan responden a dos modalidades, una con busto real a derecha o a izquierda y escudo de Valencia y la otra con bustos afrontados a estilo de los excelentes de los Reyes Católicos. Una vez muerta Isabel en 1506, los ducados que se labran son con el busto del rey a izquierda o derecha y en el reverso escudo losanjeado y coronado, como en los reales de plata. También se realizan acuñaciones de florines.

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En plata continúan las acuñaciones de reales y en dobles reales o real de a 2.
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Desde 1501 se labran dineros con tipos antiguos.
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Creación del reino de Mallorca.

En 1229 Jaime I conquista Mallorca, añadiendo este nuevo reino a la corona de Aragón. Hasta el año 1300 no se realizan en Mallorca acuñaciones propias. Hasta esa fecha circulan las monedas de Valencia, que son acuñadas para los dos reinos. En 1273 don Jaime consentía que en Mallorca se falsificaran doblas y medias doblas almohades.

Jaime I dividió su corona entre sus dos hijos, a Pedro III el Grande lega la mayor y principal parte y a Jaime lega Mallorca y Rosellón. Desde 1278 Jaime debe prestar vasallaje a su hermano y conceder ciertas ventajas al numerario de Barcelona.

El nuevo rey, por real cédula del año 1300, da las normas para las acuñaciones en plata y vellón del numerario propio de Mallorca. Los tipos debían ser de busto real coronado, imberbe, con cabellera y cruz patriarcal, cuyo vástago vertical llega hasta el borde. En vellón la ley es de 2 dineros y tres cuartos.

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En plata se crean los reales, con ley de 11 dinero y talla de 60 piezas en marco, que corrian por 16 dineros mallorquines. También se labran monedas de medio real y de cuarto de real, pero su escasez obligó a autorizar el curso de carlines.

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La real cédula de 1310 fija los caracteres de la moneda de oro. En el anverso figura del rey sedente con cetro a la diestra y globo crucífero en la siniestra y en el reverso la cruz típica. La ley es de 23 quilates y la talla de 60 en marco, resultando de igual peso que la moneda de plata. A dicha moneda se la denominó real de oro.

Durante el reinado de Jaime III de Mallorca (1324-1343) la tasación del oro es muy fuerte, pues un real de oro se valúa entre 23 sueldos y medio y 25 sueldos, con una relación entre el oro y la plata de 1 a 15.

En 1343, Pedro IV de Aragón se apoderó de Mallorca y desaparece la dinastía colateral. Ese mismo año fija el valor de los barceloneses y alfinsines de plata en menudos mallorquines, rebaja el real de oro a 20 sueldos y crea como divisores suyos el medio y cuarto de real de oro. A petición de los jurados se labra también el octavo de real, en oro, con valor de 30 dineros.

Como la plata había subido bastante de precio, el rey decide labrar reales de plata como los antiguos pero con valor de 2 sueldos, 24 dineros, en lugar de 16 dineros. También realiza acuñaciones de medio real y cuarto de real, con equivalencia de un sueldo y medio sueldo respectivamnete. También se acuña algún divisor en plata más pequeño, como óbolos, pero ya muerto Pedro IV.

En vellón continúan las acuñaciones en los tres valores.

Con el reinado de Juan I(1387-1396) se suspende la acuñación del oro mallorquín y se empiezan a labrar florines, medios florines y cuartos de florin. El florin se evalúa en 15 sueldos mallorquines. Sus tipos siguen la regla general.

En plata se labran reales, medios reales y octavos de real.

Queda suspendida la emisión de moneda de vellón.

En 1400 Martín I (1396-1410) dicta una real cédula para acuñar vellón de peor ley, 1 dinero y 12 granos, con talla de 24 sueldos en marco.

En 1407 se labran reales de plata, aumentando la talla a 68 piezas en marco y mismo valor de 2 sueldos.

Fernando I (1412-1416) continúa con las mismas emisiones de florines en oro, moneda de plata y dineros de vellón.

Alfonso V (1416-1458) introduce, en 1422, importantes reformas en el numerario local de oro y plata, pero conservando sus nombres. El real de oro se labra ahora de 20 quilates y talla de 64 en marco. Los reales de plata se labran en talla de 72 piezas en marco con ley de 10 dineros.

En 1425 concedió moneda de cobre a Menorca, son dineros con busto coronado a izquierda y escudo barrado en forma de losanje. Estas acuñaciones se suspenden en 1454.

Bajo Juan II (1458-1479) comiezan a circular en gran cantidad los ducados acuñados en otrs reinos de la corona, cotizándose a 16 croats en lugar de los 13 o 14 que valían. Se labran reales de plata, doblers y dineros.

Hacia 1508 se introduce el ducado en Mallorca, en época de Fernando el católico (1479-1516)y muerta ya Isabel. El ducado se cuña con ley 23 quilates y tres cuartos y talla de 67 pizas en marco. El tipo es con busto del rey a dercha o izquierda en el anverso y en el reverso las armas reales con cruz patrialcal encima. Los jurados de la época quisieron mantener al denominación antigual de real de oro, pero el pueblo prefirió la de ducado. Equivalía a 32 sueldos y desde el principio se tasaron un 10% más alto que los viejos reales de oro. También se acuñaron medios ducados.

También en 1508 sufre reformas la plata, pasando su ley ahora a ser de 11 dineros y la talla se sube a 96 piezas por marco.

En 1507 se reformó el vellón. las nuevas piezas se realizan de 1 dinero de ley talla de 288 piezas en marco. Sólo se acuñan menudos con la tónica antigua.

La moneda de León y Castilla hasta los Reyes Católicos

Desde casi el comienzo de la invasión de España por el pueblo musulmán se organiza en Asturias un importante núcleo de resistencia, siendo el principal, políticamente, por ser descendencia directa de la monarquía visigoda. Las acuñaciones de monedas, al igual que la gran mayoróa de las acuñaciones de moneda medieval española, esta ligada a la reconquista de España.

Alfonso I (739-757), descendiente de Recaredo, limpia de invasores la región Gallega y conquista Liébana y Bardulia.

Alfonso II "El Casto" (791-842) realiza incursiones en zona enemiga con el objetivo de rescatar hispano-romanos del yugo musulmán (los mozárabes) para repoblar las tierras reconquistadas que estaban muy despobladas por las guerras. Durante su reinado se descubre en Galicia el sepulcro del Apóstol Santigo, comenzando las peregrinaciones ininterrumpidas al sepulcro y dando lugar al primer camino de Santiago.

Alfonso III "El Magno" (866-909) da lugar con sus castillos o fortificaciones en la cuenca del Duero a la creación de Castilla, condado que más tarde sustituirá al reino leonés en la tarea de la reconquista y unificación de España.

En el periodo comprendido entre los siglos VIII y XI, la monarquía asturiano-leonesa carece de moneda propia y utiliza el amplio numerario existente (la gran mayoría numerario romano y visigodo), además del que van produciendo los musulmanes del sur de España y los francos del imperio carolingio. Las primeras monedas propias empiezan a salir con el reinado de Fernando I y Alfonso VI. Estas primeras monedas son únicamente de vellón debido a las cuantiosas sumas anuales que recibían en tributos en moneda de oro del pueblo islámico, con lo cual no se vieron en la necesidad de acuñar dicho metal hasta finales del sigo XII, cuando empiezan a escasear los tributos.

Unión temporal de los reinos de Castilla y León (1073-1157)

Fernando I, hijo de Sancho III, reunió en su persona las coronas de Castilla y León al morir Bernardo III, sin sucesión, en el combate contra García de Navarra. Sus combates contra los Sarracenos dieron lugar a la base de la unión temporal de Castilla y León y poco después a la Reconquista. A su muerte dividió el reino entre sus hijos, hecho que no se refleja en las monedas pues no se acuñan por ahora.

Alfonso VI (1073-1109)

Hijo de Fernando I y Doña Sancha. Estuvo refugiado en Toledo con la ayuda de su hermana Doña Urraca cuando huyó del monasterio de Sahagún, en donde ingresó obligado por su hermano Sancho. A la muerte de su hermano a manos de Bellido Dolfo, recobró el reino de León. Fue nombrado Rey de Castilla una vez realizada la famosa jura de Santa Gadea, después tomó Galicia y conquista la ciudad de Toledo (1085), ciudad a la que traslada la corte. Con la conquista de Toledo, Alfonso VI se encuentra con una ceca en marcha y una ciudad que necesitaba abundante numerario, con lo cual empieza sus acuñaciones.

En plata realizó acuñaciones de dírhems después de la toma de Toledo en 1085 manteniendo la tipología musulmana pero variando un poco el contenido de las leyendas.

En vellón acuña dineros y óbolos:

Dinero y óbolo
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Doña Urraca (1109-1126)

Hija de Alfonso VI y Doña Constanza de Borgoña. Sucedió a su padre en el trono y casó, en segundas nupcias por la muerte de su primer esposo, con Alfonso I "El Batallador" (1108), monarca aragonés contra el que mantenía luchas por el reino de Castilla. Su hijo fue Alfonso VII, contra el que también mantenía combates. Esta reina continuó las series de acuñación de su padre. Sólo acuñó monedas de Dineros.

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Alfonso I de Aragón "El Batallador" (1109-1126)

Rey de Aragón y Navarra. Casó con Doña Urraca, siendo anulado su matrimonio en el año 1114. En 1118 conquistó Zaragoza a los musulmanes. Además de las piezas labradas en Aragón y Navarra, acuñó moneda en Toledo y Segovia. Durante su reinado se nota una gran ampliación en los tipos de monedas acuñadas. Sólo realiza acuñaciones de monedas en vellón con valores de dineros y óbolos.

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Alfonso VII (1126-1157)

Aún en vida de su madre asciende al trono, retirándose entonces Alfonso I a sus estados de Aragón. A la muerte de Alfonso I penetra en Aragón, realizando allí diversas acuñaciones de monedas locales. En 1135 se corona emperador en León. Se casó primeramente con Doña Berenguela, hija del Conde de Barcelona. Tras la muerte de Doña Berenguela contrae matrimonio en segundas nupcias con Doña Rica, hija del Rey de Polonia. A su muerte dividió el reino entre sus dos hijos. Al mayor, Sancho III le dio Castilla y am menor, Fernando II, le dio León, dividiendo así nuevamente el reino. Sólo realizó acuñaciones en vellón, con un gran número de tipos.

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Dinero
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Dinero
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Dinero y óbolo
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Dinero y óbolo
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Dinero
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Dinero
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Dinero
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Dinero
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Dinero y óbolo
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Dinero
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Dinero
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Dinero
Reino de León (1157-1230)

Este reino es de origen hispano-romano e hispano-visigodo y comprendía prácticamente los actuales territorios de León, Zamora, Salamanca, Palencia y Valladolid. En un principio su capital fue Oviedo y con el tiempo se traspasó a León.

Fernando II (1157-1188)

A la muerte de su padre, Alfonso VII, los hijos de éste volvieron a separar los reinos de Castilla y León, siendo llamado a ejercer la tutela del sobrino Alfonso VIII, a la muerte de su hermano Sancho III, rey de Castilla.

En oro acuñó el Maravedí de oro (morabetino), copia en peso y talla de la moneda de oro islámica.

Morabetino

No realizó acuñaciones en plata y en vellón acuñó dineros y óbolos:

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Dinero
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Dinero
Dinero y óbolo
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Dinero
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Óbolo
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Dinero y óbolo
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Dinero
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Dinero
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Dinero
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Dinero
Dinero
Alfonso IX (1188-1230)

Hijo de Fernando II, que heredó a la muerte de su padre el reino. Durante su reinado convocó en León una curia regia, que se puede considerar como la primera "Corte Española". Una de sus esposas fue Doña Berenguela, hija del rey de Castilla. En oro acuñó el Maravedí de oro. No realiza acuñaciones en plata y en vellón acuña, según se viene haciendo, dineros y óbolos.

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Maravedí de oro
Dinero
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Dinero
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Dinero
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Dinero y óbolo
Dinero y óbolo
Dinero y óbolo
Dinero y óbolo
Reino de Castilla (1157-1217)

El origen de la separación de Castilla del Reino de León, es consecuencia directa de la repoblación de los territorios reconquistados a los árabes y del gran auge alcanzado durante el reinado de Sancho III, llegando a ser totalmente independiente del reion de León.

Sancho III (1157-1158)

Hijo primogénito y sucesor de Alfonso VII. Es el primer Rey titular del Reino de Castilla. Casó con Doña Blanca de Navarra y durante su reinado derrotó a los Almohades que se encontraban en los territorios de Sevilla.

Sólo se conocen de él acuñaciones en vellón, que son un dinero y un óbolo con el mismo tipo.

Alfonso VIII (1158-1214)

Heredó, a los 15 años de edad, el reino de Castilla a la muerte de su padre. Tomó parte en la batalla de las Navas de Tolosa con los reyes Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra. Durante su reinado se reconquistó la ciudad de Cuenca.

En oro acuñó morabetinos, copias de los dinares de las taifas almorávides cambiando las expresiones musulmanas por conceptos cristianos. Estas monedas fueron acuñadas por dejar de pagar tributos los reinos musulmanes.

No realizó acuñaciones en plata y en vellón acuña dineros y óbolos como se venian haciendo.

Dinero y óbolo
Dinero y óbolo
Dinero y óbolo
Dinero y óbolo
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Dinero y óbolo
Dinero y óbolo
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Dinero y óbolo
Dinero y óbolo
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Dinero
Dinero y óbolo
Dinero y óbolo
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Dinero
Dinero y óbolo
Enrique I (1214-1217)

Hijo de Alfonso VIII y Doña Leonor de Inglaterra. Fue nombrado rey a la temprana edad de 10 años. Su reinado se caracteriza por una continua sucesión de intrigas para obtener la tutela del joven rey. Murión en 1217 a consecuencia de un desgraciado accidente.

Sólo se conoce de él acuñaciones de morabetinos iguales en todo a los de Alfonso VIII, sólo diferenciándose por la fecha.

Reino de Castilla y León; Unión Definitiva (1217-1474)

Fernando III, nombrado rey por las cortes de Castilla a la abdicación de Doña Berengela, reunió las coronas de Castilla y León al renunciar sus hermanos, a la muerte de Alfonso IX, al reino de León. Esta unión perdurará ya hasta la totalidad de la reconquista.

Fernando III (1217-1252)

Hijo de Doña Berengela de Castilla, fue canonizado por Clamente X en 1671. Fundó las catedrales de Toledo y Burgos. Conquistó las ciudades de Córdoba, Lorca, Mula, Jaén y Carmona. Murió sin poder continuar sus conquistas en el Norte de África. Parece ser que en oro acuñó imitaciones de las doblas de oro almohades de 4,60 gramos, se desconocen las piezas fisicamente. Este patrón de moneda aurea obtiene tal prestigio que perdurará hasta 1497, cuando es modificado por los Reyes Católicos.

En vellón realiza acuñaciones de dineros y óbolos.

Dinero
Dinero y óbolo
Alfonso X (1252-1284)

Conocido como Alfonso X el Sabio. Contrajo matrimonio con Doña Violante, hija de Jaime I de Aragón. Durante su reinado hubo varios procesos económicos que produjeron aumentos de precios y, consecuentemente, cambios monetarios que provocaron la aparición de nuevos tipos de moneda. Fundó la universidad de Salamanca y fue un notable poeta y erudito. Tomó la ciudad de Niebla y sometió las de Jeréz, Arcos, Medina Sidonia, Murcia y Lebrija. Derrotó a su hermano Enrique, que se había sublevado ayudado por algunos nobles, como consecuencia de la mencionada inestabilidad económica.

En oro acuñó monedas de dobla, media dobla y cuarto de dobla, todas ellas con los mismo motivos.

Alfonso X crea el maravedí de plata, para cubrir el vacío ocasionado al cambiar la unidad aurea del maravedí de oro a la dobla. Esta moneda comienza a desaparecer desde finales del reinado de Alfonso X.

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Maravedí
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Medio maravedí
Cuarto de maravedí

En vellón realiza acuñaciones de Dineros y óbolos, como se venía haciendo hasta ahora, pero, además, introduce el pepión y medio pepión, el noven y el maravedí prieto:

Dinero y óbolo de 6 lineas
Dinero y óbolo
Pepión y medio pepión
Noven
Maravedí prieto
Infante Don Enrique (1259)

A la muerte de su padre, Fernando III, combatió contra los moros al lado de su hermao Alfonso X. Posteriormente se sublevó y fue derrotado por Alfonso X, lo que le obligó a desterrarse a Túnez. Regresó a Castilla en tiempos de Sancho IV.

Sólo se conoce de él la acuñación de un dinero en vellón.

Sancho IV (1284-1295)

Heredó de su padre, Alfonso X, los reinos de Castilla y León e intervino en numerosas batallas contra moros y descontentos, entre ellos su hermano Juan, al que derrotó y obligó a marchar a Algeciras. Se casó con Doña María de Molina.

En oro se conoce que acuñó una dobla, posiblemente en Murcia.

No realiza acuñaciones en plata y en vellón realizó acuñaciones de cornados y seisens:

Cornado
Seisen
Fernando IV (1295-1312)

Después de una larga sucesión de intrigas, su madre, Doña María de Molina, consiguió que fuera nombrado rey por las cortes de Valladolid. Se casó con Doña Constanza de Portugal y mirió a los 26 años. La moneda de Fernando IV fué falsificada con frecuencia, sobre todo al comienzo de su reinado por Jaime II, rey de Aragón con el que estaba en guerra y los aliados de éste. Las piezas falsificadas tiene 5 veces menos ley que las originales.

En oro acuñó una Dobla de 10 doblas que es bastante rara.

No tiene acuñaciones de plata conocidas y en vellón acuña dineros, óbolos y pepiones:

Pepién
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Dinero y óbolo
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Dinero
Alfonso XI (1312-1350)

Tutelado por su abuela, Doña María de Molina, fue centro de numerosas intrigas y luchas, llegándose a confiar su tutela a los infantes Don Pedro y Don Juan. Con el matrimonio del futuro rey parece que cesan estas intrigas. Durante su reinado tuvo lugar la famosa batalla del Salado (1340), ganada con la ayuda del rey de Portugal. Muruó en el sitio de Gibraltar. No se le conocen acuñaciones en plata y no acuñó vellón hasta 1330, lo que dio lugar a la introducción de dineros forasteros de los reinos colindantes, que circulaban equiparados a seisens y nóvens.

En oro acuñó doblas de 35 y de 20 maravedís. Su mayor abundancia en este reinado puede ser debido a sus victorias sobre los Benimerines, a quienes cogieron inmensas riquezas.

Dobla de 35 maravedís
Dobla de 20 maravedís

En 1330 mandó labrar moneda en nóvenes y cornados de la ley y la talla que mandó labrar su padre Fernando, pero en realidad eran de peor talla.

Cornado
Cornado
Cornado
Cornado
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Doble cornado
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Dinero
Noven
Pedro I (1350-1368)

Fue nombrado rey de Castilla y León a los 15 años. Mantuvo numerosas luchas contras sus hermanos e incluso contra su propia madre. Derrotó a su hermnao Don Enrique de Trastámara en Nájera, con ayuda de Don Eduardo, príncipe de Gales que más tarde le retiraría yu ayuda. Fue ejecutado por orden de su hermano Don Enrique en el castillo de Montiel. En este reinado reaparecen las acuñaciones en plata, siendo una réplica en talla y ley al croat barcelonés de contemporaneo. El real se tasa e 3 maravedís y 12 reales equivalian a una dobla de oro.

Acuñaciones en oro
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Dobla de 10 doblas
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Dobla de 40 maravedís
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Dobla de 35 maravedís
Dobla de 35 maravedís
Dobla de 35 maravedís
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Dobla de 20 maravedís
Dobla de 20 maravedís
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Dobla de 15 maravedís
En plata acuña reales y medios reales
Real y merio real, tipo 4 y 2 maravedís
Real
Medio real
Acuñaciones de vellón
4 y 2 maravedís, vellón rico
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4 y 2 maravedís, vellón rico
Cornado
Dinero
Enrique II (1368-1379)

Hijo de Alfonso XI y Doña Leonor de Guzmán. Sucede a Pedro I, a quien mandó asesinar. Reinó con la oposición de los reyes de Aragón y Navarra, así como la de los duques de Lancaster y York, que se consideraban pretendientes al trono al estar casados con las hijas de Pedro I. Realizó acuñaciones con ley y talla muy bajas en relación a las contemporaneas, que en realidad resultaron ser de peor calidad aún. En las cortes de Toro (año 1371) el real y el cruzado se bajaron de valor, ya que estaban sobrevaloradas. En el ordenamiento de Toro (1373) se dispuso acuñar buena moneda.

En oro acuñó doblas de 35 maravedís.

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En plata realiza acuñaciones de reales y divisores de ellos:

Real
Medio real
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Medio real
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Tercio de real

Acuñaciones de vellón:

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Real de vellón
Real de vellón
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Medio real de vellón
Un cuarto de real de vellón
Real de vellón
Medio real de vellón
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Real de vellón
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Medio real de vellón
Noven
Cruzado
Cruzado
Cornado
Cornado
Cornado
Cornado
Fernando I de Portugal, pretendiente (1367-1383)

Hijo de Pedro I de Portugal y pretendiente a la corona de Castilla al tener parentesco con la casa reinante. Mantuvo numerosas luchas con Enrique II de Castilla. Murió en Lisboa en 1383. Todas sus monedas responden al sistema monetario y tipos propios de Portugal.

Barbuda y media barbuda (28 dineros)
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Tornés y medio tornés de busto
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Tornés de inicial
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Medio tornés de inicial
Tornés y medio tornés de escudo o de cruz (72 dineros)
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Medio tornés
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Medio tornés
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Medio tornés
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Medio tornés
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Grave
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Pilarte
Juan de Gante, pretendiente (1380-1387)

Casado con Doña Constanza, hija de Pedro I. Mantuvo pretensiones a los reinos de Castilla y León, llegando a invadir Galicia. Luego firmó la paz con Juan I en 1386. Las únicas acuñaciones de moneda que se conocen de el son en plata con valores de 1 real y medio real, ambas bastante raras de encontrar.

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Real
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Medio real
Juan I (1379-1390)

Proclamado rey en el monasterio de las Huelgas de Burgos, sucedió a Enrique II y mantuvo pretensiones al reino de Portugal hasta la derrota de Ajubarrota (1385). Una vez firmado el tratado de Bayona, caso a su hijo, el infante Don Enrique, con Doña Catalina, hija del duque de Lancaster, quienes toman por primera vez el título de "príncipes de Asturias".

Se conoce una carta de obligación del propio rey, fechada en 1384, en que se citan las doblas de XX, XV y de X maravedís, que son desconocidas.

Acuñaciones en plata
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Real
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Medio real
Real
Medio real
Sexto de real
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Real
Acuñaciones en vellón
Blanca y media blanca de Agnus Dei
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Cornado
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Cornado
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Noven
Doña Beatríz, esposa de Juan I

Hija de Fernando I y Doña Leonor de Telles, reyes de Portugal, se casó con Juan I al fallecer la primera esposa de éste. Siendo heredera del reino de Portugal, al no tener hijos varones su padre, quedó claro en sus capitulaciones matrimoniales que renunciarían tanto ella como su esposo al reino de Portugal en el momento que su hijo o hija tuviera 14 años. Falleció en Valladolid.

Sólo acuño moneda de plata de 1 real, aunque con ceca portuguesa pero a título de reina de Castilla.

Enrique III (1390-1406)

Tuvo que hacerse cargo del reino a la temprana edad de 14 años, dada la desastrosa marcha que llevaba el consejo de regencia. Se casó con Doña Catalina de Lancaster y durante su reinando fue consagrado en Avignon el que fuera conocido como Papa Luna, Benedicto XIII. Debido a su mala ley este monarca rebaja la equivalencia de muchas de las monedas de sus antecesores.

En oro acuña doblas de 20 maravedís bastante raras de encontrar
Dobla de 20 maravedís
Dobla de 20 maravedís
Acuñaciones en plata
Real
Medio real
Acuñaciones en vellón
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Cinquen
Cinquen
Cornado
Blanca y media blanca
Noven
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Seisen
Juan II (1406-1454)

Reinó durante su minoríoa de edad bajo la tutela de su madre, Doña Catalina y de su tío, Fernando de Aragón. Una vez nombrado rey cedió prácticamente los problemas del reino y el peso del estado a Don Álvaro de Luna. Casó con Doña María y venció a los moros del reino de Granda en la batalla de Higueruela (1431).

Realiza acuñaciones oro, plata y vellón. En oro acuñó Doblas de 20 doblas y Doblas de 10 doblas, rarísimas ambas. Según los documentos, en este reinado continúan utilizándose doblas moriscas, las cuales habian ido rebajando su ley hasta un quito. Juan II decidió acuñar otras equivalentes para beneficiarse de esta mengua, así nacieron las Doblas y Medias Doblas de Banda.

Acuñaciones en oro
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Dobla de 20 doblas
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Dobla de 10 doblas
Dobla y media dobla de banda
Acuñaciones en plata
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Real
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Medio real
Sexto de real
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Sexto de real
Acuñaciones en vellón
Blanca
Blanca de banda
Cornado
Cornado
Cornado
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Cornado
Noven
Enrique IV (1454-1474)

Heredó el trono a los 30 años. Se casó con Doña Blanca de Navarra, con quien no tuvo descendencia. Por ello su matrimonio fue disuelto y casó nuevamente con Doña Juana de Portugal, con la que tuvo una hija, conocida en la historia como "La Beltraneja". Murió en 1474 dejando gran desorden, tensión y luchas en los reinos de Castilla y León. En su reino aparecen gran cantidad de nuevas cecas que labran oro, plata y vellón, al igual que aparecen nuevos tipos de monedas.

En 1455 abrió nuevamente la ceca de Segovia que desde ahora acuña sus monedas con la marca de acueducto, al igual que Cuenca pone la copa o cuenco y La Coruña la venera. Las continuas guerras impiden unos precios estables para cualquier tipo de moneda, así se ve que en 1462 el enrique de oro cotiza en 210 maravedís, la dobla en 150 maravedís y el real en 16 maravedís. Tres años después (1465) los precios han subido a 300, 200 y 20 maravedís respectivamente. A finales del reinado el real vale 31 maravedís.

En oro acuñó ejemplares de 50, 10, 5, 2, 1 y medio enrique, Castellano y medio castellano y Dobla de Banda, casi todas ellas de extremada rareza. También acuñó Florines del Reino de Aragón. Ya sea por sus luchas internas, como por las sostenidas contra los moros o Juan II de Aragón, abundan las piezas de baja ley y falsas.

Acuñaciones en oro
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Dobla de 50 enriques
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Dobla de 10 enriques
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Dobla de 5 enriques
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Dobla de 2 enriques
Enrique
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Medio enrique
Enrique y medio enrique
Enrique
Enrique
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Medio enrique
Enrique
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Castellano
Castellano
Medio castellano
Dobla de banda
Acuñaciones en plata
Real
Real
Real
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Real
Medio real
Medio real
Medio real
Cuarto de real
Real y medio real
Real
Real y medio real
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Medio real
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Medio real
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Cuarto de real
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Cuarto de real
Acuñaciones en vellón
Cuartillo
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Cuartillo
Maravedí y medio maravedí
Medio cuartillo
Medio cuartillo
Medio cuartillo
Blanca de banda
Blanca y media blanca
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Media blanca
Blanca de rombo
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Cornado
Alfonso de Ávila, pretendiente (1465-1468)

Hermano de Enrique IV e Isabel la Católica. Fue proclamado rey en Ávila por la nobleza del reino a la vista del mal gobierno de su hermano. Tras la batalla de Olmedo, cuyo resultado fue incierto, falleció quedando zanjada la disputa con Enrique IV. Realiza acuñaciones en oro, plata y vellón.

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Alfonso V de Portugal, pretendiente (1474-1479)

A la muerte de Enrique IV, partidarios de doña Juana "La Beltraneja" pidieron apoyo al rey de Portugal Alfonso V. Éste lucho contra Isabel I y aspiró al trono Castellano. Con el tratado de Alcántara, firmado en 1479, Doña Juana se retiró al convento de Santa Clara y Alfonso V renunció a sus aspiraciones al trono de Castilla, falleciendo años después.

Realiza acuñaciones en oro y plata. Se ignora la fecha exacta del comienzo de sus acuñaciones, pero un documento firmado por Isabel en 1475 prohibe su circulación bajo pena de muerte.

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Escudo
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Real
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Medio real
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Real

 

Los Reyes Católicos y la casa de los Austrias (1474-1504)
de
Felipe V hasta Carlos IV (1700-1808)

El ser

Invasión Napoleónica, Reinados de Fernando VII e Isabel II y pretendiende Carlos V (1808-1868)

El ser

Gobierno Provisinal hasta alfonso XIII (1868-1931)

El ser

Colonias de Filipinas y Puerto Rico

El ser

II República y Guerra Civil (1931-1939)

El ser

Estado Español y Reinado de Juan Carlos I hasta el euro (1939-2001)

El ser

El Euro, reinados de Juan Carlos I y Felipe IV (2002- fecha)

El ser